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¿Spa Manager o Director de Spa? No es lo mismo y es un error confundirlos

Un spa manager y una directora de spa sosteniendo un cartel.

Si eres responsable de un spa con circuito acuático o de un spa dentro de un hotel, probablemente te habrás preguntado cuál es la estructura ideal para dirigir este tipo de establecimientos:

  • ¿Es suficiente solo con un spa manager?
  • ¿Se necesita de un spa manager y un director de spa?

Y la respuesta no siempre es sencilla, porque muchos spas, especialmente en hoteles, están operando con una única figura que intenta hacerlo todo.

Pero ¿es realmente viable?

Vamos a analizarlo con detalle…

¿Qué hace un spa manager y qué hace un director de spa?

Aunque los títulos suenan parecidos, el perfil y las responsabilidades son muy diferentes:

1.-) Un spa manager vendría a ser como un director de operaciones y su función consiste en organizarlo todo para que funcione correctamente cada día.

Su visión es más inmediata y vive en el ahora ya que tiene que solucionar aquello que es urgente en el spa:

  • Asegurar que el spa esté en condiciones óptimas para recibir clientes
  • Controlar stock de productos para reponerlos cuando sea necesario
  • Supervisar la experiencia del cliente
  • Atender incidencias de todo tipo
  • Organizar los turnos del equipo…

 

En otras palabras, es un ejecutor de la estrategia.

2.-) El director de spa, en cambio, es una figura más estratégica y su visión es más a largo plazo, pensando siempre en el crecimiento del negocio.

Podríamos decir que tiene que pasar más tiempo en su despacho:

  • Analizando la rentabilidad del spa
  • Diseñando nuevos servicios o experiencias
  • Negociando con dirección general o cadenas hoteleras
  • Estableciendo alianzas, promociones, políticas de precios
  • Haciendo crecer la reputación del centro y posicionándolo como referente en eventos, entregas de premios, ferias o en las redes sociales.

¿Por qué muchos spas no tienen un director?

Existen dos motivos principales (aunque no exclusivamente):

  1. El tamaño del centro o del hotel: esto es obvio, muchos spas en hoteles pequeños o medianos no generan ingresos suficientes como para justificar dos puestos diferenciados. Así que se fusionan en uno, normalmente, en spa manager.
  2. Falta de visión como unidad de negocio: en algunos establecimientos el spa se percibe como un servicio complementario del hotel, no como un centro con potencial propio. Y, claro, con esta visión (errónea en nuestra opinión), no se le dota de la estructura, el presupuesto ni la estrategia necesaria para llevarla a la práctica.

El problema de intentar que una sola persona lo haga todo

Esto es lo que suele pasar cuando un spa manager asume también las tareas de dirección sin tener el apoyo que necesita:

  • Se desatiende el crecimiento del negocio porque el foco está solo en apagar fuegos.
  • Se pierde la innovación porque no hay tiempo para analizar tendencias ni diseñar nuevos servicios.
  • El equipo puede desmotivarse al ver que las decisiones estratégicas se toman desde fuera y sin tiempo.
  • Y, lo más importante, el spa se estanca.

 

El resultado es un centro que funciona, pero que no evoluciona y se estanca porque es más difícil crecer así.

¿Cuándo es recomendable diferenciar los dos perfiles?

En nuestra experiencia, existen algunas circunstancias que hacen viables disponer de ambas figuras:

  • Spas con facturación superior a 400.000€ anuales.
  • Centros con más de 10 cabinas y un equipo de más de 6 terapeutas.
  • Spas que forman parte de cadenas hoteleras de lujo o grupos internacionales.
  • Spas que ya tienen una clientela fidelizada y quieren crecer apostando por su centro como motor de crecimiento (menos habitual).

¿Y si no puedo permitirme los dos perfiles?

Lo primero es pensar que lo habitual es que NO haya dos perfiles.

En Spalopia trabajamos con más de 400 spas de España, Andorra y Portugal y el 90% solo tienen un spa manager.

Así que si estás en esa situación, aquí van algunas recomendaciones prácticas:

  1. Define bien las prioridades: si la ejecución es crítica, asegúrate de tener procedimientos claros que puedan delegarse.
  2. Reserva tiempo para desarrollar la estrategia: bloquea cada semana unas horas para revisar indicadores, tendencias y propuestas de mejora. (Esto es lo más difícil y que normalmente no hace nadie).
  3. Externaliza parte del trabajo directivo si no queda más remedio: por ejemplo, puedes contar con un consultor externo para ayudarte.
  4. Invierte en herramientas que automaticen tareas: un buen software de gestión puede liberar muchas horas a tu equipo, como Siana (El programa de gestión especializado en spas de Spalopia).

 

En resumen, como puedes ver, confundir spa manager con director de spa no es solo un problema de cómo establecer el organigrama, es una decisión que afecta directamente a la rentabilidad, al crecimiento y al futuro del centro.

Así que el objetivo debería ser aspirar a tener los dos perfiles. Aquellos que lo consigan estarán en el TOP 10% mundial.

¿Vamos a por ello? Aquí nos tienes para lograrlo proporcionándote todas las herramientas digitales que necesitas.

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SOBRE EL AUTOR

Javier Albelo

Javier Albelo

Experto en Marketing Online para Spas. Ayudo a que los spas aumenten sus ventas utilizando el canal online.
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